PRENSA

No es deporte, no es salud… ¡Es dinero!

Hay muchas cosas a las que nos acostumbramos y al fin nos parece que son como deben ser. Por ejemplo, eso de que el deporte sea un negocio. Para el Estado, eso de que sea un derecho es una pamema. Nunca te lo van a decir así de claro. Pero a veces se reúnen varios factores (noticias, lecturas) que van en la misma línea y hacen visible la tormenta perfecta: Una persona ata cabos y lo pone en su blog; tampoco da más de sí.

Una noticia del País (14-07-2016) titula “el 75% de la población está muy por debajo del nivel de actividad física necesario” y concluye, “El 10% del gasto sanitario se debe al sedentarismo”. No sé si necesita más comentarios. El problema de no hacer suficiente ejercicio nos podría llevar a reflexionar sobre la idea de calidad de vida, sobre la contaminación, el urbanismo, el acceso a instalaciones y profesionales de la Educación física, las horas de Educación física escolar, los valores de las retransmisiones deportivas, la dependencia de los gimnasios. Pero no, el problema de que no se haga ejercicio es que cuesta dinero al estado y la culpa la tiene usted por no dedicar treinta minutos diarios a relevarnos de este gasto.

Unos días antes leí la columna de Carlos Boyero (Asco, 9 de julio de 2016), que denunciaba las campañas antitabaco relacionándolas con las cuentas de la Seguridad Social. Ahora leo en el Facebook de Miguel Ángel Delgado, el lamento de un “dependiente” del gimnasio, ¡No es salud, no es educación ¡es dinero! Lo sabíamos. Esta idea de que el deporte es bueno en tanto que es negocio, tiene numerosos seguidores en las Facultades de Ciencias de la Actividad Física e INEFs. Y es posible que muchos profesionales de la Educación Física no entiendan lo que digo.

 

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